Tres meses después.
Zúrich estaba cubierta por una luz fría de invierno que se filtraba entre los edificios del hospital universitario.
Samyra permanecía de pie frente en el consultorio, frente al paciente.
Sujetaba los informes clínicos con manos firmes, aunque por dentro sentía una mezcla de cansancio y emoción difícil de explicar.
El hombre la miraba con ansiedad.
Había pasado semanas esperando ese momento.
Semanas aferrándose a una esperanza que muchos ya le habían negado.
—¿Qué... qué sig