—Samyra...
La doctora continuó observando la pantalla durante varios segundos más.
Aquellos segundos parecieron eternos.
El corazón de Samyra golpeaba con fuerza contra su pecho.
—¿Doctora?
La mujer volvió a mirar el monitor.
Después sonrió ligeramente.
—Son dos bebés.
Samyra parpadeó. Por un momento creyó haber escuchado mal.
—¿Qué?
—Son dos.
La doctora señaló la pantalla.
—Mira aquí.
Las manos de Samyra comenzaron a temblar.
Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras observaba aquellas pequeña