Samyra no supo en qué momento se quedó dormida.
Solo sabía que cuando abrió los ojos nuevamente, la tormenta había desaparecido. Parpadeó varias veces.
La camioneta seguía avanzando por la carretera.
El sol comenzaba a elevarse en el horizonte, bañando el desierto con tonos dorados.
Por un instante le costó recordar dónde estaba.
Entonces todo volvió a su mente. La frontera. El shamal. Omar. Sintió un peso en el pecho.
Se incorporó lentamente.
Al frente, Omar conducía.
Sus manos sujetaban el vol