Omar entró lentamente en la habitación.
El olor a medicamentos y desinfectante llenaba el ambiente.
Por un instante se quedó inmóvil junto a la puerta.
No estaba preparado para verla así.
Nassira permanecía acostada en la cama del hospital, con la mirada fija en algún punto del techo.
Tenía una venda cubriendo parte de la frente.
La nariz inmovilizada. La mejilla izquierda amoratada.
Los labios partidos.
Incluso sus manos mostraban pequeños rasguños.
Parecía una persona completamente distinta a