Samyra sintió que el mundo se detenía por un instante.
El teléfono permaneció pegado a su oído mientras su corazón comenzaba a latir con fuerza.
—¿Qué pasó? —preguntó de inmediato—. ¿Es grave? ¿Está muriendo?
Hubo unos segundos de silencio al otro lado de la línea.
—Doctora Samyra, el señor Omar Al-Sabah sufrió un accidente automovilístico hace poco más de una hora.
Las piernas de Samyra se tensaron.
Accidente. La palabra golpeó algo dentro de ella.
Por un instante, imágenes horribles atravesar