Capítulo: La interrupción.
Al volver a casa, Samyra no dijo una sola palabra. Entró en silencio, cerró la puerta de su habitación con cuidado y giró el seguro. El sonido del clic fue pequeño, pero definitivo.
Se quedó apoyada contra la madera unos segundos, sin moverse.
No era cansancio físico. Era algo más profundo.
Como si todo lo que había aguantado durante semanas hubiera encontrado por fin un lugar donde caer.
Se quitó los zapatos lentamente, los dejó a un lado sin orden. No encendió luces fuertes. Solo la tenue ilu