Al regresar a casa...
Nassira buscó a Omar en el jardín.
Él observaba a los gemelos dormir en el cochecito.
—Hermano... ¿De verdad puedo casarme con Phillip?
Omar sonrió sin apartar la vista de los bebés.
—Claro que sí. Pero primero deberá pedir oficialmente tu mano. Ya conoces nuestras tradiciones. Tendrá que hablar con los abuelos. Con la familia. Y hacer las cosas correctamente.
Nassira lo abrazó con fuerza.
—¿Por qué haces tanto por mí?
Omar le acarició la cabeza.
—Porque eres mi hermana. Y