Cuando el procedimiento terminó, Omar fue trasladado cuidadosamente a una habitación de aislamiento y observación intensiva.
Los monitores comenzaron a registrar cada uno de sus signos vitales.
Frecuencia cardíaca. Presión arterial. Oxigenación. Temperatura corporal.
Todo sería vigilado durante las siguientes veinticuatro horas.
Samyra permaneció a su lado desde el primer instante.
Se sentó junto a la cama y tomó su mano con ambas manos, como si temiera que, al soltarla, él pudiera desaparecer.