Por un instante, Samyra no pudo moverse.
El mundo pareció detenerse.
Sintió aquellos brazos rodeando su cintura desde atrás y todo su cuerpo se tensó de inmediato. Era como si el tiempo hubiera retrocedido meses.
Como si de pronto volviera a ser aquella mujer que había amado a Omar Al-Sabah con toda el alma.
Pero ya no era esa mujer.
Ahora era la doctora Samyra Hassan.
Y también la madre de dos bebés que crecían dentro de ella.
—Samyra... —la voz de Omar se quebró contra su espalda—. Mi amor...