La doctora se quitó lentamente la mascarilla. En su rostro se reflejaba el cansancio de más de diez horas de cirugía ininterrumpida, pero también una tenue sonrisa.
Phillip sintió que el corazón se detenía.
No fue capaz de respirar hasta escuchar sus siguientes palabras.
—La operación fue un éxito.
Por un instante, nadie reaccionó.
Era como si aquellas palabras tardaran en encontrar un lugar dentro de sus corazones.
Entonces Phillip cerró los ojos con fuerza y soltó el aire que llevaba contenien