La noticia dejó a toda la familia en silencio.
Nassira permanecía de pie frente a ellos con las manos entrelazadas sobre el regazo.
Aunque intentaba aparentar serenidad, por dentro estaba aterrada.
Sabía perfectamente que la cirugía a la que estaba a punto de someterse no era una intervención cualquiera. Era una operación extremadamente compleja, una que podía cambiar su vida para siempre... o arrebatársela.
Su abuela fue la primera en romper el silencio.
—Nassira... ¿estás completamente segura