Omar estaba solo.
El desierto se extendía a su alrededor como un océano infinito de arena dorada. El sol comenzaba a descender en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rojizos.
Era hermoso. Y silencioso.
Extrañamente silencioso.
Durante casi un mes había permanecido allí, lejos de la ciudad, lejos de las presiones de su familia, lejos de los negocios y de todo aquello que había llenado su vida de ruido.
Necesitaba respirar.
Necesitaba pensar. Necesitaba encontrar algo de paz.
Arr