El aire dentro de la habitación parecía más pesado de lo habitual.
Nayla caminaba de un lado a otro, con las manos entrelazadas y la respiración entrecortada, como si cada pensamiento la empujara un poco más hacia el borde de algo que no quería aceptar del todo.
Cuando levantó la mirada, se encontró con él.
Anur estaba de pie cerca de la puerta, con expresión seria, casi incómoda, como si la conversación que estaba a punto de tener ya hubiera sido decidida por alguien más antes de empezar.
Nayla