Murad llevó a Hasret de regreso a casa sin apartarse de ella ni un solo instante.
Hasret ya había sufrido demasiado.
Había sido perseguida, amenazada y secuestrada. Había pasado por momentos que ninguna mujer debería soportar y él no estaba dispuesto a permitir que volviera a ser expuesta públicamente.
Cuando finalmente llegaron a la mansión, la llevó personalmente hasta la habitación.
Hasret estaba agotada.
Apenas podía mantener los ojos abiertos.
Murad se sentó junto a ella y permaneció allí d