Phillip la vio alejarse.
Nassira soltó lentamente su mano, como si hacerlo también significara soltar todo lo que había ocurrido entre ellos esa noche.
—Yo… yo no sé qué decir —susurró, con la voz quebrada—. Pero si no me voy ahora, mi hermano me matará.
Phillip quiso detenerla.
Quiso decirle que no tenía que huir. Que no tenía que sentirse avergonzada.
Pero vio sus ojos llenos de miedo y comprendió que en ese momento ella no estaba huyendo de él. Estaba huyendo de todo aquello que había aprendi