Al día siguiente.
Samyra pasó gran parte del día mirando el reloj.
Las horas parecían moverse demasiado lento. Todo estaba listo.
La maleta. Los documentos.
El dinero que había logrado reunir.
Incluso la ropa que llevaría puesta para no llamar la atención.
Sin embargo, mientras más cerca estaba la hora de partir, más nerviosa se sentía.
Sentada en la cama del hotel, observó la pequeña maleta junto a la puerta.
Era extraño. Toda su vida cabía ahí dentro.
Años enteros reducidos a unas cuantas pren