Capítulo: Batalla desesperada.
La primera vez que Nassira sintió a su bebé moverse dentro de ella, se quedó completamente inmóvil.
Durante unos segundos no pudo reaccionar.
Estaba sentada junto a la ventana de la habitación, con una mano sobre su vientre, cuando aquella pequeña sensación apareció.
Fue apenas un movimiento.
Suave. Casi imperceptible.
Pero para ella fue como si el mundo entero hubiera cambiado.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
No eran lágrimas de tristeza.
Era felicidad. Era incredulidad.
Era la emoción de una