Nayla se acercó despacio a la cama donde Omar estaba sentado mientras una enfermera terminaba de vendarle el brazo.
El olor a antiséptico llenaba la habitación. El accidente no había sido grave, pero el golpe había sido suficiente para llevarlo al hospital y obligarlo a permanecer varias horas bajo observación.
Desde que había despertado, había esperado una sola cosa.
Ver a Samyra.
Por eso, cuando escuchó abrirse la puerta, había levantado la cabeza de inmediato.
Durante un instante, una esperan