—Anur, ¿de qué estás hablando? —preguntó Omar con el ceño fruncido—. ¿Sabes algo que yo no sé?
Anur guardó silencio.
Durante unos segundos se limitó a observar el vapor que salía de la taza de té entre sus manos.
Parecía debatirse entre hablar o callar.
Finalmente soltó un largo suspiro.
—No.
Omar relajó ligeramente los hombros.
Pero Anur continuó.
—Lo que sí sé es cómo se siente perder a la mujer que amas.
Aquellas palabras hicieron que el ambiente se volviera pesado.
Anur bajó la mirada.
—Tú c