Ella me miró, sus ojos brillando. Su respiración se aceleró. Yo no sabía si estaba a punto de golpearme o de llorar.
—¿Qué te pasa, Charles? ¿Por qué actúas así? ¿Quieres volverme loca?
—Quiero que vuelvas conmigo. Vuelve a casa. Tú... y mis tres hijos.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Volver? ¿Volver a qué, Charles? ¿A ese mundo donde nunca fuiste padre? ¿A esa casa donde yo dormía sola mientras tú dormías con tu indiferencia? ¿Dónde tus prioridades siempre eran otras?
Intenté hablar, pero n