Antes de entrar al Luxury para el encuentro con Amanda, me coloqué la máscara y caminé observando a mi alrededor. Ubiqué el elevador y llegué a los salones VIP. Esta vez el encuentro era en el primer salón. Llegué y Amanda aún no estaba.
Llegó y aunque siempre nos acompañaba una luz tenue y un poco de oscuridad para proteger mi privacidad por completo, me di cuenta de que había llorado. A los pocos minutos sus lágrimas fueron aún más evidentes, pero ese abrazo que no esperaba de su parte fue pe