Después de haber visto a Amanda no podía dejar de pensar en ella y aunque tener a Angie frente a mí no significaba nada, su actitud podía hacerme cometer una locura. Sin embargo, no quería ni podía hacerlo.
―Angie, detente―dije apartando sus manos de mi camisa.
―Perdóname.
―No tengo nada que perdonarte. De nuevo te repito que ese beso no significó nada y te pido que por favor se lo aclares a Dominic.
―No quiero verlo…le pedí el divorcio.
―Estas pasando los límites de nuestra amistad. Te haré la