De nuevo me enfrentaba a Amanda, a esa sensación única que despertaba dentro de mi ser con solo pensar en su nombre. Sabía que sentía lo mismo, que me amaba, pero también entendía las razones de su distancia. Sin embargo, era algo que no quería aceptar.
No podía alejarme de ella y menos para darle el paso a los hombres que pagan por estar a su lado y que muchos van a querer aprovecharse de ella. Solo pensar en eso me hacía sentir muy mal, desesperado. No podía permitirlo, y por eso debía buscar