Había desnudado casi toda mi alma delante de Fabián. Era muy obvio que sentía lo mismo por él, pero simplemente no podía ser posible. No quería pensar más en ese beso, en sus manos, en su piel con la mía… en todo, pero era muy difícil. Intenté dormir, pero conciliar el sueño era prácticamente imposible. Logré descansar un poco y al salir a la sala, estaba Alison esperándome. Sentí un poco de rabia por lo que había hecho, pero en parte le agradecía su impulsividad, algo que yo no tenía.
La obser