Había tomado la decisión de no asistir a ese encuentro con Fabián, no había sido fácil, pero no había vuelta atrás. Intenté dormir y no pensar, pero las palabras de Alison retumbaban dentro de mi cabeza.
«¿Siento algo por Fabián?» «¡No es imposible!»
Me repetía una y otra vez.
De nuevo intenté dormir, pero el insomnio era demasiado fuerte. Me levanté, bebí un poco de leche tibia como solía darme mi mamá cuento era niña, y logré relajarme un poco. Me senté en el sofá de la casa de Alison y no pu