Me desperté un poco desconcertado sosteniendo la laptop entre mis manos; y el nombre de Amanda junto a su foto estaban en la pantalla. Apreté mis ojos con fuerza, coloqué la laptop sobre la mesa y respiré profundo. Aún no podía creer que fuera ella y menos que había sido capaz de pedir sus servicios.
«¿En qué estabas pensando, Fabián?»
Me puse de pie nervioso, preparé un poco de café, acaricié mi cabello y entendí que quizás había cometido una locura; pero al mismo tiempo era la manera de verla