Evans
La casa estaba en silencio, salvo por el tic-tac del reloj en la sala y el leve crujido de la madera bajo mis pies mientras me movía entre las sombras. Isabella dormía profundamente en la habitación de Ryan; la vi recostada entre las sábanas revueltas, su respiración tranquila, el rostro relajado por primera vez desde que la conocí. Era hermoso verla así, indefensa, confiada… y al mismo tiempo, sabía que no podía permitirme relajarme.
Ryan iba a volver en cualquier momento, y sabía que no