Isabella
No sé cómo llegué a esta casa sin que mi corazón se rompiera en mil pedazos por el camino. La noche anterior había sido… diferente. Con Evans todo era intenso, como si cada fibra de mi ser reaccionara a su presencia, y al mismo tiempo, me sentía culpable por desearlo de esa manera. No era algo que pudiera controlar. Ni quería.
Me desperté antes del amanecer, aún sintiendo el calor de su cuerpo a mi lado. La sábana estaba revuelta, y el recuerdo de sus manos recorriéndome me hizo sonroj