57. No hagas ruido.
Vladímir dio una respiración profunda y decidió no hablar, tenía un nudo en la garganta y otro en el estómago que parecían agrandarse y casi podía sentir como los hilos de ambos nudos se enredaban y hasta inundaban lentamente todo su cuerpo, todo él era un nudo de tristeza mezclada con rabia, de odio lleno de amor, de contradicciones y añoranza.
— La vida aquí empezó a dejar de ser fácil desde el día que te encerraste en el gimnasio — fue lo único que mencionó el hombre de Russell.
Dejando que