49. Nadie, supongo que no soy Nadie. (Presente)
Como si fuera mandado por el mismísimo demonio belcebú o Astaroth, frente a Russell se encontraba la solución.
Un joven reo, casi de la misma edad de Vladímir y de su misma complexión, lo estaba observando desde una de las mesas más allá de dónde él se encontraba en esos momentos.
Debía ser uno de los reclusos traído de alguna otra cárcel que esa semana estaban de visita o como espectadores para las peleas que se llevaban a cabo todos los fines de semana.
Russell sonrió tomando una manzana rosa