Capítulo 22: La "Sencilla" Cena de Bienvenida
Siguiendo a Carla a través de un pasillo interminable, brillantemente iluminado y adornado con pinturas abstractas, Valentina y Eva caminaban como dentro de un sueño silencioso y costoso. La suave alfombra bajo sus pies absorbía sus pasos; solo su respiración, ligeramente acelerada por los nervios, era audible. El aire estaba impregnado de una fría fragancia a madera, completamente distinta al aroma terroso del bosque o el olor a humo de la cabaña.
La puerta del comedor se abrió sin ruido y la vista que se reveló les hizo contener la respiración por un instante.
Una mesa desproporcionadamente larga de ébano pulido dominaba la estancia, coronada por una deslumbrante araña de cristal que emitía un resplandor brillante pero frío. La vajilla era de porcelana fina y pesada cubertería de plata, cada cuchillo parecía colocado con un medidor. Camila ocupaba el lugar de honor. Se había cambiado a un vestido largo de terciopelo azul oscuro que acent