Capítulo 22: La "Sencilla" Cena de Bienvenida
Siguiendo a Carla a través de un pasillo interminable, brillantemente iluminado y adornado con pinturas abstractas, Valentina y Eva caminaban como dentro de un sueño silencioso y costoso. La suave alfombra bajo sus pies absorbía sus pasos; solo su respiración, ligeramente acelerada por los nervios, era audible. El aire estaba impregnado de una fría fragancia a madera, completamente distinta al aroma terroso del bosque o el olor a humo de la cabaña.