Capítulo 21:Ca Corrientes Subterráneas en la Hacienda
Mientras tanto, en Santiago, Matías escuchaba el informe de sus subordinados, su rostro tan oscuro como una tormenta.
"Rastreamos a Agustín Iborr y a la mujer hasta las cercanías de Puquén, en el sur. Tuvimos un... encuentro. Recibieron ayuda externa y nuestros hombres... los perdieron. Además, un carabinero local, Tomás, resultó herido durante el forcejeo. Intentó impedir nuestro avance".
"¡Incompetentes!" rugió Matías, una vena palpitando en su sien.
"Pero, jefe", agregó el subordinado con cautela, "durante la intercepción, la complexión y el perfil de uno de los que huían... se parecía mucho... mucho al Señor Diego".
Matías se puso de pie de un salto, sus pupilas se contrajeron bruscamente. "¿Se parecía a Diego? ¿Estás seguro?"
"No al cien por ciento, la distancia y la luz no eran buenas, pero las características coincidían notablemente. Y además, que Agustín Iborr arriesgue tanto por proteger a ese individuo... no es normal. A