Capítulo 19: La Decisión en la Mina
La oscuridad cayó, envolviendo cada rincón del bosque sureño.
Valentina, Salvaje y Eva se acurrucaron en el espacio reducido, su respiración agitada fue calmándose poco a poco. Los sonidos de los perseguidores habían desaparecido, pero el miedo a ser cazados se había grabado a fuego en sus huesos.
Eva, usando la tenue luz, revisó el estado de Salvaje. Aparte del agotamiento, estaba bien; sus ojos, anormalmente brillantes en la penumbra, mostraban una capacidad de recuperación asombrosa.
Compartieron en silencio barras energéticas de la mochila de Eva. ¿Habría logrado escapar Agustín? ¿Qué había sido de Tomás? ¿Hasta dónde llegaría la cacería? La incertidumbre pesaba como una losa sobre cada uno.
Valentina observó a Salvaje, sentado a su lado. Tenía los ojos cerrados, como si descansara, pero su espalda recta y su actitud serena transmitían una tranquilidad reconfortante.
Las habilidades que había mostrado durante la huida seguían revolviendo su perc