RAINA
Podía sentir prácticamente el desprecio destilando de sus palabras, el veneno oculto justo bajo la superficie.
Pero Alexander solo le dirigió una mirada severa, desestimando su preocupación.
—No era de esto de lo que quería hablar —espetó.
En medio de la confusión, logré dar un paso hacia atrás, acercándome poco a poco a la puerta, desesperada por escapar antes de tener que escuchar una palabra más de él o de cualquiera de ellos.
—¡Raina!
La voz de Dominic... tranquila, familiar.
Me giré