ALEXANDER
—Está bien —dije, negando con la cabeza—. Pero en cuanto Raina despierte, haremos la cirugía.
Odiaba aquella sensación de ceder.
De verme obligado a tomar una decisión que sentía completamente fuera de mi control.
Pero también sabía que haría cualquier cosa para salvar a mi hijo.
Organizamos el traslado de Liam al nuevo hospital.
Mientras todo se preparaba, podía sentirse la tensión en el ambiente.
El médico que había atendido a Liam durante años intentó convencerme de que no lo trasl