RAINA
Abrí la boca, pero no salió ninguna palabra. ¿Cómo podía responder a eso? ¿Cómo podía decirle que no sabía cuándo, o incluso si, tendrían el tiempo juntos que tanto merecían? En lugar de responder, Dominic la levantó con cuidado y la tomó en brazos para que yo pudiera acercarme a Liam.
Extendí la mano y rocé su mejilla con la punta de los dedos. Su rostro se veía tan tranquilo, tan diferente del miedo y el sufrimiento que había visto antes. Un enorme alivio me inundó. Liam no iba a morir.