ALEXANDER
En cuanto la vi tendida en aquella cama de hospital, supe que llevaba años engañándome.
Estaba convencido de que ya no amaba a esa mujer.
Al menos...
Eso era lo que me había repetido cada día desde que se marchó.
Pero ahora...
Al verla allí, tan pálida.
Tan inmóvil.
Sentí una punzada tan intensa que hizo que mi corazón se saltara un latido.
Quizá solo era la desesperación.
Saber que ella era la única esperanza de Liam.
Me repetí que esa era la única razón.
Y, aun así...
En lo más prof