ALEXANDER
Ella se dio la vuelta de golpe, con los ojos ardiendo de rabia.
—Vete a la mierda, Alexander.
Sus palabras me golpearon con más fuerza de la que esperaba. Cada una fue como una bofetada en la cara. Abrí la boca para responder, pero antes de que pudiera hacerlo, Dominic se interpuso entre nosotros. Su imponente presencia y la oscuridad de su expresión bastaban para intimidar a cualquiera.
—Ya te dijo que la dejaras en paz. No armes una escena aquí —dijo con voz baja y controlada, aunqu