ELIZA
El aire frío me mordía la piel mientras permanecía oculta entre las sombras, observando a Raina desde la distancia. Su risa llegó débilmente hasta mí, llevada por la brisa, y fue como un cuchillo atravesándome el pecho.
Ella creía que había ganado.
¿Verdad?
Creía que me había arrebatado todo.
Alex.
Toda la atención.
La vida que me correspondía.
Pero estaba equivocada.
Esto apenas estaba comenzando.
Me ajusté el abrigo alrededor del cuerpo, conteniendo un escalofrío mientras repasaba menta