Pero antes de que pudiera moverme, Dominic apareció a mi lado. Su sonrisa despreocupada y su actitud relajada contrastaban por completo con el caos que se desataba dentro de mí.
—¿Y ese quién es? —preguntó con tono burlón, haciendo un gesto con la cabeza en dirección a Nathan. Un brillo travieso iluminaba sus ojos.
Sentí cómo el calor me subía a las mejillas y aparté rápidamente la mirada.
—Nadie —respondí apresuradamente, dando un sorbo a mi copa de champán para evitar que siguiera observándom