RAINA
Otra fiesta.
Otra subasta.
Por mucho que ya me hubiera acostumbrado a este tipo de eventos, seguían agotándome.
El incesante murmullo de conversaciones.
Los vestidos deslumbrantes.
Las risas que sonaban vacías.
Todo era agotador.
Lo único que quería era estar en casa, envuelta en una manta, escuchando las risas de Ava llenar cada rincón.
Pero Dominic había insistido en que asistiera.
No me dio muchas explicaciones.
Solo las suficientes para convencerme.
El lugar era tan majestuoso como si