Capítulo 98.
Capítulo 98
Alejandro.
El silencio en la casa no era solo ausencia de ruido; era como una presencia física, una presión que me aplastaba el pecho cada vez que recorría los pasillos con la mirada.
Cada rincón, cada mueble, cada sombra me recordaba a Sarah. Los juguetes de mi Joe tirados en la alfombra, la taza de café que ella había dejado a medio terminar en la encimera de la cocina... eran testigos mudos de un naufragio que yo mismo había provocado.
Me serví un trago de whisky para entumecer l