Capítulo 95.
Capítulo 95
Sarah.
Vi a Lucía desaparecer entre la multitud de empleados que salían de la empresa rumbo a sus hogares. Me quedé allí, parada en la orilla de la acera, viendo cómo la ciudad seguía su curso tranquila, ajena al mundo que se me estaba derrumbando ante mis ojos.
Lucía tenía razón en algo: Alejandro ya no me creía. Él estaba cansado de mis reproches y de mis celos sin control que a él le parecían sin sentido alguno.
¿Cómo iba a decirle a él que esa mujer me estaba desafiando de tal