Capítulo 94.
Capítulo 94
Sarah.
El amanecer trajo consigo un silencio pesado, casi asfixiante. Alejandro seguía durmiendo a mi lado, pero era como si hubiera un abismo entre nosotros, un muro invisible construido a base de dudas y reproches.
Me levanté antes de que sonara la alarma. Mis pies descalzos caminaron por el pasillo sin hacer ruido, dirigiéndome a la cocina con un solo objetivo en mente, observar.
Lucía ya estaba allí. No vestía su uniforme habitual, sino ropa de calle, aunque aún conservaba esa