Capítulo 89.
Capítulo 89
Sarah.
Los días empezaron a contarse en latidos y movimientos bajo mi piel. Ya no eran semanas, ni meses; eran horas que se deslizaban como arena entre los dedos. El embarazo estaba en su recta final y la casa, que antes se sentía inmensa y fría, ahora vibraba con una expectación silenciosa.
Alejandro se había vuelto una presencia constante, casi obsesiva en su forma de cuidarme. Ya no era el hombre que imponía órdenes, sino el compañero que se anticipaba a mis necesidades. Si me le