Capítulo 45.
Capítulo 45
Sarah.
Me senté en la orilla de la camilla, con esa bata de papel que crujía ante el menor movimiento, sintiendo el frío del aire acondicionado en mis hombros descubiertos. El silencio de la consulta era solo interrumpido por mis propios latidos, que golpeaban con fuerza contra mis costillas.
La doctora Méndez entró con una carpeta en la mano y una expresión neutra que no me ayudó a calmarme.
—Bueno, Sarah —dijo mientras se ajustaba los lentes—. He revisado el examen rápido y la eco