Capítulo 44.
Capítulo 44
Sarah.
No tuve tiempo de recuperar el aliento. Antes de que pudiera articular una protesta o soltarme de su agarre, Alejandro me tomó del brazo, arrastrándome con él hacia el baño.
Sus zancadas eran largas y decididas, obligándome a tropezar para seguirle el ritmo.
—¡Alejandro, suéltame! ¡Ya basta! —le grité, forcejeando inútilmente.
Él no respondió. Sus dedos eran como un grillete alrededor de mi muñeca.
Entramos en el enorme baño y, con una mano, abrió el grifo de la ducha.
El va