Los dos llegaron al punto de encuentro, y parecía haber un problema.
—¡Dalia! ¡Qué bueno que llegaste! —dijo la chica organizadora del evento. —El coche de Raul se averió; ¿pueden ir en el tuyo?—
—Claro, entren —respondió Dalia.
Sebastian y los demás chicos ayudaron a transportar el equipaje y terminaron en pocos minutos.
—¡Perfecto! ¡Ahora está todo listo, vamos a partir!—
Todos celebraron, animados, y comenzaron a subir a los coches.
Dalia volvió al vehículo y vio a Sebastian abrir la puerta