–«¿Le gustaría un café, señor Leonardo?» «Claro, señorita Helena, la esperaré en mi despacho, tenemos mucho de qué hablar y declarar».–
Sonreí ante la imitación de Mariana y le di un golpecito con el paño mientras ella también sonreía.
–Ya no me quedan dudas: ¡el patrón realmente está enamorado de usted! Y, a juzgar por su mirada, yo diría que la señorita siente lo mismo. Después de todo, el patrón es un hombre guapo, joven, atractivo, rico, inteligente y tiene esa postura de macho alfa. No es