—Cada vez siento más que conozco a la señorita de algún lugar, y creo que por fin recordé de dónde nos conocemos. Y todas estas coincidencias solo me hacen estar más seguro de que usted y yo ya nos vimos antes… y creo que ya sé dónde.
Leonardo sonrió mientras me miraba fijamente. Mi corazón se aceleró y el nerviosismo se apoderó de mí.
Leonardo dejó la taza sobre la mesa y volvió a mirarme.
—La señorita es de la provincia de Albacete, ¿cierto?
Mi nerviosismo aumentó y tuve que sujetar la taza c